A comienzos de este siglo había un amo y señor de la delincuencia en el departamento del Magdalena, él era Hernán Giraldo, dueño de la Sierra Nevada de Santa Marta y máximo comandante del Bloque Tayrona de las AUC. Después, con la desmovilización paramilitar, Giraldo y sus hombres se transformaron en los Pachenca, una estructura criminal que, cuando el máximo comandante tuvo que pagar su condena, fue capitaneada por algunos de sus hijos. De este bloque salió la semilla donde crecieron y se fortalecieron los tres grupos que amenazan al Magdalena actualmente, estos son las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, que se ubican en el norte del departamento y en Santa Marta. A ellos se les ha visto en varios videos mostrando “disciplinamiento” y obligando a la gente a hacer “confesiones públicas”. Este tipo de presión es inadmisible. Las implicaciones electorales que los movimientos de este grupo pudieron tener se reflejan en el riesgo de restricción a la movilidad de votantes y la cooptación de liderazgos comunales.
En el Magdalena también se mueve el Clan del Golfo quienes están en la subregión Norte, en Rio Centro y en el sur de Santa Marta. Su poder se manifiesta hasta en el control que ejercen sobre el comercio local: ellos mandan cuando termina y empieza el comercio en cada uno de los locales de esa parte del departamento. Las implicaciones electorales que esto ha tenido ha sido la de posible intimidación a testigos y jurados, e interferencia en la seguridad de mesas rurales. También están los Primos, quienes están en la subregión Norte y Rio, intimidan a la gente haciendo videos en donde las amenazan con hacer limpieza social y durante las pasadas elecciones del 2025 hubo afectaciones a movilizaciones de campaña y también al trabajo de defensores de derechos humanos.
Durante el segundo semestre de 2025, el ODEC registró la activación de 54 rutas de protección por hechos victimizantes (49 amenazas, 2 desplazamientos y 1 homicidio). El 9 de noviembre de 2025 se conoció el asesinato del líder social Luis Eduardo Cisneros Gómez, en el municipio de San Zenón, quien hacía parte de las familias que ocupan predios administrados por la SAE. De manera paralela, circularon tres panfletos amenazantes firmados por el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) en Ciénaga y Zona Bananera, que incluyen:
Amenazas directas a concejales municipales y liderazgos comunales.
- Restricciones de movilidad y “toques de queda” comerciales.
- Listados de personas declaradas objetivo militar.
Estos comunicados evidencian una estrategia de control social y territorial criminal, que coincide con la fase final de preparación de los comicios.
Desde el ODEC hemos seguido de cerca este tipo de amenazas y hemos cumplido reportándola de manera constante. El compromiso con la democracia es un deber asumido desde el observatorio.